Botas Timberland

En casa con Timberland by Líber Duran

¿Sabéis la sensación que se siente cuando estás en casa? Esa sensación de seguridad, calma, paz… Te sientes protegido y reconfortado. Sabes que estás en el mejor lugar que puedes estar, rodeado de cosas que te recuerdan que la vida es maravillosa.

 

Pues esa es la sensación que tuve el día que me adentré en el apasionante mundo Timberland.
Hasta entonces, Timberland para mí había representado poco más que una marca de ropa y calzado de hombre un poco ‘aburrida’. La imagen que se venía a mi cabeza era la de ese típico explorador con camisa de cuadros, pantalón corto, sombrero, una mochila gigante y unas botas amarillas comunes paseando por la montaña. Seguro que alguno se ha sentido identificado con ese pensamiento… Pues he de confesaros que esas ‘botas amarillas comunes’, se han convertido en algo extraordinario, especial; y han pasado a formar parte de mi saco de valores morales y personales, a ser parte de mi esencia.

 

Fue el señor Nathan Swartz, en 1973, el que comenzó todo. En un día de inspiración, de esos que todos tenemos alguna vez, decidió crear un calzado que, además de servir para ir a la oficina a trabajar, resultara eficiente a la hora de atravesar la fría nieve de Massachusetts de camino a casa. Así es como creó esa bota poco común, con tecnología de moldeado por inyección, impermeable garantizada con el nombre Timberland®.
Y, a pesar de que en 1986, le cediera la propiedad de la empresa a su hijo, Sidney Swartz, el creador de la bota, siempre sonriente, es el que preside nuestras tiendas a día de hoy en un gran cuadro, colgado de la pared de madera que nos ‘respalda’ cada vez que miramos hacía allí. Y, sin duda, transmite algo que se nos contagia en el día a día: ilusión. Esa ilusión con la que consiguió que millones de personas, paseen sus botas por tantas y tantas ciudades del mundo. Es el que nos ‘levanta’ en momentos difíciles, en días grises. Miramos su sonrisa perenne y entendemos que las cosas no son fáciles, pero que, si el señor Swartz no hubiese confiado en sus ideas, ahora no tendríamos la oportunidad de tener una bota que es tendencia indiscutible entre nuestras manos. Y es que Timberland, es una marca de valores: respeto, compromiso, esfuerzo, sacrificio, responsabilidad, confianza… Valores que metemos en nuestra mochila de explorador cada vez que estamos cerca de una ‘Yellow Boot’.

 

Swartz2TMB

Os preguntaréis cómo veo ahora Timberland. Os confieso que la imagen de explorador ha pasado a ser, la de un hombre o mujer bueno, que comprende que lleva unas botas extraordinarias en sus pies, nada comunes, con las que puede disfrutar de un día en medio de la naturaleza sin preocuparse de si llueve o nieva. Con las que puede pasar momentos únicos e irremplazables ayudando a cuidar su tierra.

 

Ahora, Timberland es mi casa. Un lugar donde estoy rodeada de cosas que me recuerdan que la vida es maravillosa. Y es que, esta gran marca, cuida el medio ambiente a través de material reciclado que emplea para el diseño y creación de sus calzados, ropa y hasta bolsas y cajas. Saber que estás ofreciendo la posibilidad a miles de personas que pasan por tu tienda, de que colaboren a cuidar nuestro mundo, es ya de por sí, una satisfacción plena que te hace sentir en paz, en calma, en casa…

 

Líber Durán

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